POEMA

ANVERSO

 

Dormías. Te despierto.

La gran mañana depara la ilusión de un principio.

Te habias olvidado de Virgilio. Ahi están los hexámetros.

Te traigo muchas cosas.

Las cuatro raices del griego: la tierra, el agua, el fuego, el aire.

Un solo nombre de mujer.

La amistad de la luna.

Los claros colores del atlas.

El olido, que purifica.

La memoria que elige y que reescribe.

El hábito que nos ayuda a sentir que somos inmortales.

La esfrega y las agujas que parcelan el inasible tiempo.

La fragancia del sándalo.

Las dudas que llamamos, no sin alguna vanidad, metafísica.

La curva del bastón que tu mano espera.

El sabor de las uvas y de la miel.

 

 

REVERSO

 

Recordar a quien duerme

es un acto común y quotidiano

que podría hacernos temblar.

Recordar a quien duerme

es imponer a otro la interminable

prisión del universo.

Y de su tiempo sin ocaso ni aurora.

Es revelarle que es alguien o algo

que está sujeto a un nombre que lo publica

y a un cúmulo de ayeres. Es inquietar su eternidad.

Es cargarlo de siglos y de estrellas.

Es restituir al tiempo otro Lázaro

cargado de memoria.

Es infamar el agua del Letéo.

 

Jorge Luis Borges

publicado por RAA às 17:14 | comentar | favorito